DILTIX

Ibuprofeno

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Preparación previa al Camino

Realizar una preparación física previa, con gimnasia diaria para tonificar el cuerpo y dar elasticidad a los músculos de las piernas, espalda y cuello.

Elaborar un plan de etapas, teniendo siempre en cuenta las distancias entre refugios y las posibilidades físicas de cada uno.

Contemplar las previsiones climatológicas, para adaptar la vestimenta al calor o al frío y también la humedad, ya que esta puede afectar a dolencias crónicas de tipo músculo esquelético.

Llevar un botellín con agua o recuperadores de sales minerales, para combatir la fatiga y aportes energéticos como glúcidos de rápida absorción.


 

Entrenamientos previos

Peregrinación a pie

Si no estamos muy acostumbrados a caminar largas distancias, comenzar con paseos cortos, que se irán alargando progresivamente. Si es posible, realizar salidas al monte, para habituarnos a las subidas y bajadas, hasta que lleguemos a dominar la distancia que planificamos para cada etapa.

Realizar las últimas salidas con la mochila cargada, para irnos haciendo a su peso. También nos servirá para darnos cuenta si el peso que llevamos es excesivo.

Adaptar la mochila al contorno de la espalda, evitando demasiada holgura o compresión. El peso debe ir cerca del eje del cuerpo y su centro de gravedad.

Los que no hayan tenido posibilidad de entrenarse antes de empezar, deberán iniciar el Camino de forma muy suave y, poco a poco, aumentar las distancias, en la seguridad de que el propio cuerpo nos avisará si estamos actuando correctamente.

Peregrinación en bicicleta

Para las personas que no tienen mucha costumbre, y en función de la distancia a recorrer cada día, con dos meses de preparación previa será suficiente.

Deberemos empezar poco a poco, al principio rodando, para más adelante alternar las partes llanas con subidas; de esta forma nos iremos acostumbrando a conocer el desarrollo de plato y piñones más adecuado para cada perfil.

Entrenar los últimos días con las alforjas cargadas, lo que nos permitirá acostumbrarnos y comprobar si el peso y el volumen del equipaje son adecuados: es conveniente reducirlos al máximo, llevando por tanto lo realmente imprescindible.