DILTIX

Ibuprofeno

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Lesiones más frecuentes en el Camino

TENDINITIS Y DISTENSIÓN O "TIRÓN" MUSCULAR

Las tendinitis o tirones musculares suelen aparecer debido a una falta de preparación previa, o por no haber realizado un calentamiento previo adecuado antes de comenzar la etapa del día.

La tendinitis es la inflamación de un tendón en cualquier parte de su recorrido.

Si esto nos ocurre, aplicar frío local para evitar la inflamación y disminuir el dolor. En caso de aplicar hielo, no hacerlo nunca directamente sobre la piel para evitar quemaduras.

 

Si hay dolor intenso, tomar un analgésico del tipo Paracetamol y utilizar un antiinflamatorio tópico tipo Diltix en la zona afectada varias veces al día. En caso de inflamación en la zona, tomar además un antiinflamatorio oral, con el estómago lleno.

La distensión muscular se presenta cuando un músculo es sometido a un estiramiento exagerado y hay desgarro.

En el caso de un tirón con pequeña roturas, habría que aplicar un vendaje comprensivo y consultar a un médico o fisioterapeuta para decidir si conviene o no continuar el resto del camino.


 

TENDINITIS DEL TALÓN DE AQUILES

La tendinitis más frecuente en los peregrinos es la del tendón de Aquiles. 

Esta lesión se caracteriza por la aparición de un dolor en la parte posterior del talón, que suele aparecer al dar los primeros pasos, desaparece total o parcialmente con la marcha y vuelve con mayor intensidad durante y después de la actividad física, haciéndose cada vez más intenso.

La tendinitis del tendón de Aquiles aparece fundamentalmente por el uso o la elección de un calzado inadecuado. Sobre todo en mujeres acostumbradas a usar zapatos de tacón, ya que el cambio a un calzado de suela lisa obliga a una elongación a la que el tendón no está habituado; el uso de calzado con talonera excesivamente blanda; la marcha por terrenos cuesta arriba, que

 

provoca igualmente un estiramiento excesivo del tendón forzando los límites de su elasticidad; y, por último, la presión directa del calzado sobre el tendón, provocado por botas de caña alta excesivamente apretadas a nivel del tobillo.

Se puede prevenir fundamentalmente con la elección correcta del calzado. Debemos usar botas de suela dura, sin amortiguación blanda del talón, y fijándonos en que lleven un rebaje de la caña en la parte posterior.

Conviene realizar ejercicios de estiramiento del tendón de Aquiles en intensidad progresiva, unas semanas antes de comenzar a caminar con las botas que vayan a usar en el Camino. Si a pesar de todo se produce la lesión, antiinflamatorios y hielo local pueden ayudarnos.


 

ESGUINCES

El esguince más frecuente suele ocurrir a nivel del tobillo y se produce cuando el tobillo se nos tuerce (generalmente con el pie hacia dentro) por un mal apoyo del pie en el suelo. Cuando esto ocurre sentimos un fuerte dolor en la parte externa del tobillo.

Los esguinces de tobillo suelen producirse cuando transitamos por terreno irregular, sobre todo en bajada.

Podemos evitar los esguinces de tobillo si utilizamos botas que nos sujeten el tobillo suficientemente y, por supuesto, cargando el menor peso posible.

 

Si vamos muy cargados, el sobrepeso va a influir negativamente sobre el ligamento, llegando incluso a provocar su rotura, lo que agravaría enormemente la lesión.

Una vez producido el esguince, si no hay rotura del ligamento, la aplicación de hielo sobre la parte dolorida y un día o dos de reposo suelen ser suficientes. También puede ayudar el tomar algún antiinflamatorio.

Un esguince con rotura parcial o total del ligamento nos manda a casa sin remedio.


 

ARTRITIS TRAUMÁTICA

Los microtraumatismos que se producen sobre la articulación producen, al final, un cuadro doloroso limitado a la articulación, que puede obligar a interrumpir la actividad. Lo más frecuente es que se produzcan en las rodillas tras descensos prolongados.

Contribuyen a la aparición de estas lesiones las etapas excesivamente largas, los descensos prolongados y cargar una

 

mochila excesivamente pesada. Podemos tratar de evitar la aparición de la artritis traumática programando etapas no excesivamente largas y limitando al máximo el peso que carguemos en la mochila.

Una vez producida la lesión, tratarla con antiinflamatorios y frío local.