DILTIX

Ibuprofeno


Consejos

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Indumentaria

Adecuada a la estación del año, teniendo en cuenta que muchos tramos discurren a alturas de unos mil metros sobre el nivel del mar.

Usar gorras o sombreros para evitar la exposición solar directa en la cabeza, en prevención de insolación, golpe de calor, hipertermia…

Llevar un bordón (palo o vara que emplea el peregrino tradicionalmente). Además de ayudar a sujetarse y tantear terreno, también ayuda a realizar un intercambio energético con la tierra, lo que ayuda a evitar las tendinitis.

El secreto no es llevar muchas capas de ropa, sino que sean aislantes, para permitir que una fina capa de aire caliente mantenga la temperatura entre ropa y piel y no haya pérdidas caloríficas por tanto frío.


 
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Calzado

Conviene llevar botas de treking o montaña que se adapten bien al pie, de tejido ligero e impermeable, que permitan la transpiración, protejan los tobillos de posibles lesiones y faciliten caminar entre piedras y barro.

Utilizar calcetines adecuados para caminar, de algodón y sin costuras. En verano, también pueden utilizarse zapatillas de deporte para caminar, con una suela adecuada para terrenos pedregosos, aunque es más aconsejable utilizar botas de verano.

Llevar también unas zapatillas, sandalias o chancletas para descansar el pie en los momentos de descanso y para “airear” el pie en el caso de ampollas o heridas que deban cerrar pronto.

Muy importante llevar botas ya domadas. Nunca estrenarlas en el camino, pues evitaremos rozaduras previsibles.


 
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Mochila

Ha de ser cómoda, adaptable y ligera, tipo anatómico, con correas en la cintura o en las caderas y el pecho y con bolsillos laterales y superiores.

No cargar excesivamente la mochila. 

Evitar las rozaduras de las correas.

 


 

Hidratación

Una buena hidratación es absolutamente necesaria antes, durante y después de la caminata. Beber un total de aproximadamente 2 litros de agua/día. Beber incluso antes de tener sensación de sed.

Beber puede ayudar a prevenir problemas musculares, como los calambres.

El mayor recorrido sin beber agua no debería superar los 15 kilómetros.

No consumir agua de arroyos, manantiales o fuentes de dudosa o incierta potabilidad.

Alimentación

Durante el camino estamos realizando un esfuerzo mayor que en nuestra vida cotidiana y quemando más calorías, por lo que tanto la alimentación como la ingesta de líquidos debemos llevarlas con seriedad.

Conviene llevar, para emergencias o para picar entre comidas, unos frutos secos, pasas, higos, nueces y chocolate, según la temporada.

No obstante, tenemos que comer, pero no hace falta ser tan estrictos con las horas. No pasa nada si desayunamos o comemos tarde, para eso tenemos los frutos secos.


 
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Combatir la fatiga

Hay que descansar cuando no estamos excesivamente cansados para tener una buena recuperación; si llegamos al agotamiento, la recuperación será mucho más lenta y problemática.

Descansar puede implicar dormir las horas suficientes de sueño, o bien conseguir relajar nuestro cuerpo y nuestra mente por periodos cortos de veinte minutos haciendo un alto junto al camino. Si nos encontramos muy cansados, deberíamos incluso descansar un día completo por semana.

Para evitar el cansancio muscular, conviene beber mucho líquido, incluso alguna bebida energética que reponga las sales minerales perdidas, y limitar el peso de la mochila.

Cuando una persona sufre "agotamiento por calor", se la colocará en lugar fresco, dándole de beber líquido abundante.

Lo ideal es no llegar nunca al límite de nuestras fuerzas.


 

Técnicas para caminar

Antes de empezar, realizar algunos estiramientos, especialmente de los gemelos: colocándonos con las manos contra la pared, apoyamos paulatinamente toda la planta de los pies hasta notar una cierta tensión detrás de las rodillas a medida que el cuerpo se va acercando al suelo. También es interesante estirar cuádriceps (cara anterior del muslo) e isquiotibiales (parte posterior del muslo).

Comenzar la marcha con paso suave y rítmico, nunca con prisas, hasta que el cuerpo se caliente. Después, la marcha debe ser regular y continua. 

Descansar cada una o dos horas al menos diez minutos, o más si fuera necesario.

Mantener siempre un paso que nos resulte cómodo, que nos permita sin ningún tipo de esfuerzo poder mantener una conversación. Caminar tiene que llegar a ser tan natural como respirar, que lo hagamos sin darnos cuenta.

En terreno llano, vayamos con nuestro paso normal, ni demasiado largo ni demasiado corto.

 

En las subidas, puesto que no tenemos prisa, con paso más corto y lento, aflojándonos el cinturón de la mochila para poder respirar mejor y apoyando el pie con la totalidad de la planta en el suelo, para evitar sobrecargar determinadas zonas.

En las bajadas y siempre que el piso nos lo permita, con paso largo y rápido, clavando bien los talones y apretando un poco más la mochila a la cintura, para que nos descansen los hombros.

No debemos descuidar ningún paso y ver siempre dónde ponemos el pie; un solo paso mal dado nos puede obligar a retirarnos; por tanto, especialmente cuando vayamos por terrenos accidentados con desniveles o recovecos, de piedra suelta o guijarros, deberemos estar atentos al pisar.

Si vamos en compañía de alguien que tenga el paso más rápido, no debemos tratar de seguirlo, pues en sólo unas horas nos puede dejar agotados muscularmente.

Ayudarse tanto en las subidas como en las bajadas con el bordón, que, además, hace menos monótono el andar.


 
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En las paradas/descansos

En verano, buscar un lugar fresco a la sombra. Aflojar el calzado y poner los pies en alto. Puede aprovecharse para beber y comer algo pero en poca cantidad, suficiente para reponer fuerzas. Las paradas no han de ser muy prolongadas. Máximo 5-10 minutos.

En bicicleta, las pausas se realizaran fuera de cualquier carretera o arcén. Las paradas en la bicicleta serán poco frecuentes y de corta duración.

Si la etapa del día está dividida en dos sesiones, realizaremos una gran parada para comer y recuperar fuerzas.


 

El cuidado de los pies

Es de gran importancia la higiene de nuestros pies. Al terminar la etapa del día, en caso de no poder ducharnos, conviene lavarlos cuidadosamente.

Si no disponemos de agua, frotarlos con una crema que alivie la fatiga y los refresque. Resulta aconsejable completar la higiene diaria con el uso de un buen desodorante para los pies.

Para evitar las ampollas, es muy importante una correcta hidratación de los pies. Todos los días antes de comenzar a andar, les aplicaremos un poco de vaselina, especialmente en y entre los dedos, planta y talón.

 

Utilizar calcetines de algodón sin costuras si llevamos zapatillas de deporte; si llevamos botas, además de los de algodón, otro par de lana, siempre bien limpios.

Es bueno, si tenemos la oportunidad, refrescar los pies en una fuente o riachuelo por corto espacio de tiempo, teniendo la precaución de secarlos muy bien; la mejor forma es que se sequen al aire.

Recordar también que no es conveniente ducharse antes de empezar a andar, especialmente con agua caliente y durante mucho tiempo, pues la piel de los pies se queda arrugada y es más propensa a las ampollas.